Bo Burnham y su especial "Inside": pura e inteligente creatividad artística

Durante el año más duro de la pandemia, 2020, hubo quienes encerrados en sus casas se dieron a la tarea de matar el tiempo con fotos o recetas por Instagram, películas o series a destajo, vino y más vino, algún que otro libro de tanto en tanto y mucha noticia quema cerebro.


Hubo otros que se asustaron y quedaron como suspendidos en el tiempo y el espacio. Que perdieron la noción del cuerpo y su relación con otros cuerpos. Que en cuanto pudieron quebraron las leyes para hacer de cuenta que aquí no ha pasado nada.



Hubo algunos más que se dieron a la tarea de filosofar con lo que tienen a mano, sin la mesa de café de por medio; creyeron que el mundo sería otro luego de sus sofismas y después comprendieron que no. Se amargaron.


A diferencia de todos ellos Bo Burnham decidió armar crear, ocupar el tiempo ocioso y de aislamiento con un manojo de pensamientos que se convirtieran en algo valioso. Y lo logró. Construyó un especial con lo que sabe hacer: mucha música, textos de humor ácido y oscurito y buenísimas ideas bien dispuestas y organizadas.


No fue más que una desesperada manera de no caer en la locura, según él cuenta en ese envío que hace unas semanas estrenó por Netflix, y se ha convertido en un gran alegato contemporáneo sobre la vacuidad de las almas, la vida sin sentido, la despersonalización y la falta de sustancia reflexiva que hemos sabido labrar los humanos en estos tiempos modernos.



“Inside” se llama el especial que tiene casi una hora y media de duración y es una pequeña maravilla artística. Uno de los apuntes más inteligentes gestados con los límites que impuso el confinamiento.


El músico, actor y guionista no se puso a tocar la guitarra frente a la cámara sino bastante más. Construyó una narración audiovisual que fuerza los límites del stand-up para volverse artefacto narrativo en el que la música lleva el pulso de las atmósferas y los temas.


Cumplir 30 años encerrado y solo, el sexting, las redes sociales, la religión, el capitalismo, el medio ambiente. Todo cabe en las canciones de Bo Burnham que con una acidez y lucidez notables engarza discursos sintéticos, contundentes y en nada complacientes con el que mira.


Más bien nos sacude del brazo para decirnos: “¡Ey!: ¿vas a seguir intentando escaparte de lo esencial que te pasa como persona que pisa este mundo? ¡Ya está bueno de hacerte el/la idiota!”.


“Lee un libro o algo, no sé. No me cargues con la responsabilidad de educarte”, le dice un calcetín-títere al actor cuando éste le pregunta cómo es ese asunto del capitalismo depredando el mundo y generando desigualdad a mansalva.


“Quiero preguntarles algo. ¿Es necesario? ¿Es necesario que cada persona de este planeta exprese cada opinión que tiene sobre cada cosa que ocurre, al mismo tiempo?”. “El mundo real es donde voy a sacar las fotos para compartir en el mundo virtual donde estoy ‘viviendo’”. Algunos apuntes del tenor que traen consigo estos apartados temáticos.


Es claro que no hay concesiones sino una invitación a repensar nuestras prácticas contemporáneas.



Pero “Inside” no es solamente un discurso ácido y teledirigido al centro mismo de nuestro lóbulo frontal (parte del cerebro ubicada detrás de la frente que se encarga de gran parte de la tarea de nuestro pensamiento complejo). Es también un disfrutable tránsito por la buena música, el ingenio y la diversión.


Burnham deja en claro con este especial que no hace falta más que la libertad creativa, el desprejuicio y el dominio del oficio para hacer una obra artística atractiva y valiosa.


Es que la particularidad de “Inside” es que fue registrado, grabado y musicalizado por el artista con los elementos a disposición en su cuarto de confinamiento: una cámara, un celular, un par de luces, el teclado, la computadora y su brillante capacidad para escribir textos concisos y asertivos, y melodías que los arropen.



El jovencísimo artista estadounidense (cumplió los 30 en el confinamiento en 2020 e incluyó el tópico en su especial) viene de co-protagonizar una de las más interesantes comedias que dejó ese año nefasto en la vida de los humanos: “Promising young woman”, la ópera prima de Emerald Fennell que se postuló como la gran sorpresa de los Oscar. Allí Burnham muestra su talento como actor en el papel del novio hipócrita de Cassie (la estupenda Carey Mulligan).


También se probó como director y guionista en la película “La vida de Kayla” (“Eighth Grade”, distribuida por A24) que se estrenó en 2018 pero no llegó a nuestra provincia. El film es una coming of age (películas interpretadas por adolescentes en camino a la adultez) en clave de comedia que, según los críticos, tiene destino de clásico en este subgénero.


Entre tanto esperamos más noticias de este talentoso Burnham, recomendamos encendidamente el visionado de “Inside”. No solo es un gran plan para reír -sin carcajadas- sino un llamado de atención para que este momento que llegó al mundo se transforme, al menos, en un personalísimo aprendizaje.

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