“Entre hombres”: un shock de gore no apto para sensibles

No es un retrato del conurbano, como nos repitieron hasta el cansancio en la promoción. “Entre hombres”, la miniserie de cuatro capítulos que dirige Pablo Fendrik (“El asaltante”, “Cromo”, “El jardín de bronce”) y que es transposición televisiva de la potente novela homónima de Germán Maggiori, es un cross en el estómago de los espectadores.


Un shock de memoria agitada y brutal que nos trae al presente parte de los platos rotos que soltamos desbocados en los ‘90 del “1 a 1” y de los que hoy hay resabios en el país. Pero eso es solo el contexto porque esta miniserie no está hecha para el repaso económico, político y social argentino.



La trama se instala en los márgenes de la provincia de Buenos Aires y hace foco en las entrañas de las pandillas narco y prostibularias, en relación estrecha con la policía bonaerense. Negocios ilícitos, orgías de poderosos que se salen del carril y una serie de acontecimientos, cada cual más abyecto, van trazando la genealogía de algunos crímenes tan descabellados que parecen imposibles y la impunidad del poder que oculta sus mugres.


Pero “Entre hombres” no es, decíamos, un producto audiovisual que llama al alegato político, ni un panfleto ideológico que se pueda leer entre líneas. Tampoco pretende la reflexión. Es puro y efectivo entretenimiento de eléctrico ritmo comercial. Muy interesante, sugestivo y provocador. Es un policial frenético repleto de noche extrema, almas y cuerpos en estado de descomposición.


Es que para poder transponer el lenguaje y las atmósferas crudas y brutales -también profundamente porteñas-, con que Maggiori compone su novela, Fendrik eligió para el registro audiovisual una cruza en carne y hueso de esos aires de cómics inoxidables.


Están allí las reminiscencias de “Clara de noche”, “Vito Nervio”, “Sin city”, “Boogie, el aceitoso”; pero también ese paganismo popular que le imprime Juan José Campusano a las criaturas de sus márgenes en películas como “Vikingos”. Eso sí: en “Entre hombres” todo es mucho más desaforado y grotesco. Es el gore y sus bondades el que auxilia a esta miniserie en el código de la imagen.



En el código narrativo-textual de “Entre hombres” tiene la edición certera del propio Maggiori para dejar el nervio necesario en las escenas y los diálogos que remiten a su libro.


“... Marilú había patrullado la esquina durante horas a la espera de clientes. Bamboleó su culo redondo y sus tetas de silicona, agitó sus manos portentosas llamándolos, pero no hubo caso. La noche se escapaba y ella seguía ahí,... sin haber hecho una moneda… Estaba junto a la parada cuando un Peugeot 504 con los vidrios polarizados se detuvo tras un breve chirrido de las cubiertas. Del interior del vehículo salió, desencajado por los psicofármacos, el Tucumano Cortez. Su estampa era temible, tenía un rostro surcado de cicatrices carcelarias, la nariz deformada por la coca, los ojos negros vacíos y el cuerpo musculoso y lampiño salpicado de tatuajes desteñidos. Cortez se dedicaba al muleo de travestis y prostitutas en el barrio de Palermo…”. Así arranca la novela de Maggiori y es esta descripción visual la que le marca el pulso a la miniserie en un buen correlato.


La banda sonora es también un discurso bien trazado por las ideas de Cachorro López y Juan Blas Caballero.



Así las cosas, no hay realismo en esta miniserie sino una exacerbada secuencia de esnifeos, sablazos, tiros y sexo pagano que invitan a devorar los cuatro capítulos de un solo mordisco.


Los personajes son una especie de brigada delictiva dedicada a zafar de sus propios yerros y encuentran en los actores aliados infalibles: Gabriel Goity, Nicolás Furtado, Diego Velázquez, Diego Cremonesi y Claudio Rissi construyen a la perfección el registro del cómic para sus criaturas y, desde esa perspectiva, todas sus acciones están admitidas.


Eso sí: nada para estómagos delicados. Porque en este policial sin sosiego, la sangre, las tripas y los vómitos nos estallan en los ojos.


La ficha

Entre hombres (Argentina, 2021). Género: miniserie policial de tv. Dirección: Pablo Fendrik. Guion: Germán Maggiori y Pablo Fendrik. Música: Cachorro López, Juan Blas Caballero. Fotografía: Daniel Ortega. Con: Gabriel Goity, Nicolás Furtado, Diego Velázquez, Diego Cremonesi, Claudio Rissi, César Troncoso, Norman Briski, Luis Machín, Pompeyo Audivert, Roly Serrano. Disponible en: HBO Max. Nuestra calificación: Muy buena.


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