"Fidelidad": la serie de Netflix que transpone la exitosa novela del italiano Marco Missiroli

Se puede hablar de pasión, sexo, fantasías y erotismo como asuntos mecánicos, violentos y vacíos para describir a las relaciones humanas en el mundo contemporáneo: amores licuados, cuerpos como dispositivos de dominación, individualismo, mundos afectivos detonados. Así supo escribirlo hace 20 años el francés Michel Houellebecq en su novela "Plataforma". 


El italiano Marco Missiroli, con su libro "Fidelidad" (editado en Argentina por Duomo Ediciones) lo hace de otro modo. Uno que es mucho más próximo a nuestras experiencias cotidianas, que nos invita a identificarnos con los conflictos de sus personajes; un abordaje narrativo que recuerda más a nuestro Sergio Olguín en "Filo". Será que somos "latinos ígneos" y no "europeos glaciales".



Lo cierto es que la novela "Fidelidad" es muchísimo más sustanciosa y profunda que su versión audiovisual; una serie homónima estrenada en estas semanas e instalada entre los contenidos más vistos de Netflix (dirigida por Stefano Cipani, Andrea Molaioli)


La trama de la novela y la serie ronda en torno a una pareja, Carlo y Margherita, que disfrutan de su convivencia y están enamorados pero ante la aparición de las fantasías íntimas, que no se comparten, comienzan a dudar no solo de lo que sienten sino de ellos mismos. 


Missiroli utiliza esta anécdota profundamente próxima para sumergir a sus lectores no solo en el disfrute de una literatura que oculta sabiamente los procedimientos, para dejarlos correr la mirada y la imaginación a través de las páginas, sino que los estimula con sus atmósferas cargadas de erotismo, las inquietudes y las reflexiones que atraviesan a los protagonistas como si fuésemos nosotros los que las transitamos.


La novela salta mucho más allá de la historia de superficie para hacer pie en una pregunta: "¿A quién le debemos fidelidad?, ¿no es a nuestros sentimientos, a lo que nos pasa?". En la serie de Netflix la premisa está puesta en boca de Carlo, durante el primer capítulo. Sin embargo, por los criterios narrativos de la producción, esta idea madre se desdibuja a medida que avanzamos en el visionado.


El texto sustancioso de Missiroli dice entre sus páginas, al momento de contarnos que Margherita va a sus sesiones de fisioterapia donde comenzará a sentir que nada es tan idílico con Carlo como creía: "Era 'todas' las mujeres que llenaban aquel lugar, el conjunto comprado especialmente para la ocasión, los pendientes de perlas y la casa en el centro de la ciudad, el marido de comportamiento discutible, la docilidad...". Hay en esta novela una crítica aguda e inteligente a esa burguesía europea que cree tener resuelta su vida en las lindes de la convención social que dictan las modas, consumos, modelos y estereotipos. 



Hay también un viaje íntimo que cruza mandatos y emocionalidades; que pone en tela de juicio las interpretaciones, el valor de la comunicación interpersonal, la presencia de la otredad en un mundo de individualidades, el psiquismo en pugna contra el "deber ser", el valor de las emociones en contraposición con la razón pura. Y Missiroli lo escribe con una prosa que se vuelve tan pregnante que es comprensible que haya sido elegida para una transposición audiovisual. 


Además es muchísimo más erótica y humana la novela que sugiere, que la serie que pone la imagen del deseo en primer plano. Puede leerse en el libro: "Ella se aproximó, con la cabeza ligeramente inclinada y el pelo que le caía sobre la cara, él extendió un brazo y le buscó la mano, como había hecho en la escalera. La acercó, ella permaneció de pie y él siguió sentado, abrazándola. Le acarició la nuca y dejó resbalar la mano hacia el cuello, la otra mano estaba entre los omóplatos y la sujetaba, ella se acurrucó en el pecho de él. No podemos, le dijo. Pero él hundió la nariz en su pelo, olía a limpio, dejó caer la mano hasta la cintura, la rodeó, aquella cintura estrecha y firme...". Aquí viene a cuento la referencia a "Filo" de Sergio Olguín que hicimos al principio. El mismo pulso descriptivo que despierta percepciones.



La serie: una transposición que se sostiene en la forma

La novela de Missiroli se convirtió en suceso apenas se publicó en Italia: ocupó los debates de la tele en largos intercambios que cruzaban nuevas afectividades en el entorno de un mundo que comenzó a derrumbarse a pasos agigantados con la crisis global. “Desde el desastre que empezó en el 2008 las prioridades de algunas generaciones han variado. Cuando todo es inmediato, no hay futuro ni manera de pagarlo, uno no piensa en formato 'pareja' sino en él como ser individual que se relaciona libremente, sin compromiso, con otros seres con los que mantiene relaciones de amor y sexo", dijo el escritor al diario español La Vanguardia.


Esta espesura que subyace en su novela se vuelve folletín convencional en la serie "Fidelidad" que ofrece Netflix y que ha sido transpuesta en un guion que firman Elisa Amoruso, Laura Colella y Alessandro Fabbri.



Si no tuviésemos como referencia al libro, "Fidelidad" sería un típico producto televisivo de esos que tienen todos los ingredientes para atrapar a su audiencia: una historia de traiciones, dudas, amores y sexo en un contexto social repleto de "finuras". Es que Milán se despliega preciosa en la pantalla, los protagonistas (Michele Riondino, Lucrezia Guidone) y los antagonistas (Carolina Sala, Leonardo Pazzagli) son regios y lindos, sus casas, sus prácticas sociales y culturales: exquisitas.


La serie tiene buenos momentos, una fotografía estupenda (de Gian Enrico Bianchi), un diseño de arte solvente. Es una súper producción en toda regla. El elenco y sus interpretaciones también funcionan. El problema es la transposición, que no logra el tono profundo y crítico que la novela propone y se contenta con la fórmula de pasiones encontradas, dolores contenidos, celos y traiciones. Sin embargo, como el guion intenta dar cuenta de la narrativa en la que se basa, la estructura no es la de un drama romántico convencional sino que hay escenas que compensan lo que otras pierden.



La novela

"Fidelidad". Autor: Marco Missiroli. Editado por: Duomo. Páginas: 272. Precio: $1.750


La serie

"Fidelidad" (Fedeltà, 2022, serie de tv, Italia). Género: Drama romántico. Dirección: Stefano Cipani, Andrea Molaioli. Guion: Elisa Amoruso, Laura Colella, Alessandro Fabbri. Fotografía: Gian Enrico Bianchi. Con: Michele Riondino, Lucrezia Guidone, Carolina Sala, Leonardo Pazzagli. Disponible en: Netflix. Nuestra calificación: Buena.

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