“Inventando a Anna”: la serie de Netflix en la que la realidad supera a la ficción

Hace unos días fue “El estafador de Tinder”, ahora “Inventando a Anna”. Es evidente que el algoritmo de Netflix toma nota de lo que consumen sus audiencias a paladas, el true crime, y busca versiones y formas novedosas de contárselo. Y, hasta ahora, acierta porque esta nueva serie de Shonda Rhimes se ha vuelto lo más visto de la plataforma.


Pero que sea lo más visto no significa que sea “lo mejor”. Y esta serie de Rhimes, aunque tiene una historia fascinante, desaprovecha muchos de sus momentos en largos estiramientos de situaciones innecesarias y profundiza más en la coprotagonista que en su natural estrella: Anna.



Comencemos contando que “Inventando a Anna” está basada, como “El estafador de Tinder”, en una historia real pero no es un documental sino ficción: pura, pura, ficción. Tanto es así que se ocupa de recordárnoslo en cada inicio de capítulo: “Toda esta historia es completamente cierta. Excepto por las partes que están completamente inventadas”.


Sépanlo, audiencias: todas las partes son inventadas, pues Shonda Rhimes no hace foco en la formidable estafa que perpetró Anna Sorokin sino en tránsito de la investigación que hizo la periodista que publicó la historia, Jessica Pressler; que, de hecho, es quien escribió el guión de estos nueve capítulos.


Así las cosas, la editorialización de la mirada sobre esta trama apasionante es un recorte más pobre de lo que podría habernos dado la realidad, pues pone en primer plano a la cronista -y su vida privada- en tanto reduce a una maqueta a la estafadora.


Como no sabemos quién es Anna Sorokin: de dónde viene, quiénes son sus padres, cómo era su vida, por qué llegó hasta donde llegó, qué pensaba realmente. Nos remitimos a contar lo que devela la serie.


Anna Sorokin se hace pasar por Anna Delvey y se presenta, en Nueva York, como una heredera alemana y estrella de Instagram, que le robó el corazón y el dinero a la élite social de esa ciudad. En cada episodio iremos enterándonos de cómo es que la periodista va investigando el caso.





Pero el asunto es que en ese tránsito nos encontremos con un cliché de la periodista que lucha contra el mundo para demostrar lo buena que es (la actuación de Anna Chlumsky es una colección de mohínes y muecas). Y una actriz estupenda como Julia Garner (gloriosa en la película “La asistente”, que te recomendamos mucho) completamente desperdiciada. Pues le toca volverse una maqueta sin profundidad ni carácter; y aún así Garner sale airosa.


En el medio una atmósfera cool, plagada de momentos de estancamiento y desbalances del guion que va y viene algo caótico, monótona en sus recursos narrativos y sin que le permita a sus personajes adquirir la espesura que precisan.


Claro que los rubros técnicos funcionan, todos, y hacen que el producto en total sea digno y no desbarranque.




Pero tampoco es catástrofe: la historia es tan interesante -y Garner tan atrapante como actriz- que igual nos captura lo necesario para seguir hasta el final de cada episodio y recomenzar el siguiente.


Después de que la transites, te quedarás con ganas de saber qué pasó con Anna Delvey más en profundidad. Pero la historia te quedará sonando porque a esta serie bien cabe la frase: “la realidad supera a la ficción”.


La ficha

“Inventando a Anna”. (EE.UU, 2022, 9 episodios). Dirección: Shonda Rhimes (Creador), David Frankel, Tom Verica, Nzingha Stewart, Daisy von Scherler Mayer. Guion: Jessica Pressler. Música: Kris Bowers, Pierre-Charles Audet. Con: Julia Garner, Anna Chlumsky, Jennifer Esposito, Laverne Cox. Disponible en: Netflix. Nuestra calificación: Regular

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