Joel Coen dirigirá, sin su hermano, una transposición al cine de "Macbeth"

Es tanta y tan frondosa la trayectoria de Joel y Ethan Coen en torno al lenguaje cinematográfico que la noticia resultó inesperada. Pero llegó: Joel decidió dejar de lado a su hermano y dirigir por su cuenta una versión de “Macbeth”, de Shakespeare.


Eso sí: su esposa Frances McDormand -casi una integrante ineludible de este dúo creativo- será la protagonista. El que acompañará a la reciente ganadora del Oscar por “Nomadland” será otro prestigioso de Hollywood: Denzel Washington.


La noticia ha sacudido a propios y extraños. Pero no es que haya divorcio artístico ni nada parecido sino las ganas del matrimonio por explorar en este tema que ya muchos otros probaron en el cine.



La fascinación de los directores por “Macbeth”

William Shakespeare seguramente jamás imaginó todo lo que su obra ha dado a la historia del arte en diversas expresiones. Y mucho menos que los guiones escritos para los teatros polvorientos de Londres se volverían storyboards de varios proyectos cinematográficos.


Es que no solo Joel Coen se ha sentido atraído por “Macbeth” en estos más de cien años de existencia del cine, sino que muchos otros directores pusieron su mirada e interpretación sobre la historia que William creó: el príncipe del título, guiado por erróneas profesías, decide matar al rey y tomar su corona. El destino le cobrará caro sentirse invencible en sus ansias de poder.


Ya en 1948 el gran Orson Welles propuso su forma de transponer a “Macbeth” al cine. Fue un camino tortuoso por las escasas condiciones para la producción que contaba con solo 75 mil dólares para todo concepto. La aventura le llevó 23 días de rodaje, y el propio Welles se puso en el cuerpo de Macbeth para retratar a este hombre estragado por la culpa.


El guión fue respetuoso del enfoque shakespereano de la tragedia pero Welles; tanto que es casi un asunto de teatro filmado. Pero es Orson y él era de esos que se arriesgan a probar. Así, dotó a su película de ángulos, tomas y abordajes visuales que pretenden meterse en la psicología de los personajes. Así, esta versión se vuelve interesante por lo que en ella hay de búsqueda estético-visual.


Otro que quiso probar sobre el tema fue el gran Akira Kurosawa que en 1957 hizo una de las películas que hoy son parte ineludible de la gran historia de cine: “Trono de sangre”.


Más que transposición de la obra de Shakespeare esta película es una reinvención a partir de “Macbeth” que traslada la acción al Japón feudal del siglo XVI para hacer un paralelo con las luchas e intrigas por el poder entre los señores feudales que dominaban esa geografía.


Kurosawa hace más que cambiar tiempo y espacio. También trae contundentes y arriesgadas filiaciones entre el teatro Noh japonés para imponer a las interpretaciones que salen del registro realista para volverse magnéticas.



En 1971 otro gigante del cine internacional quiso probar con el asunto: Roman Polanski estrenó su propia versión de la historia con los protagónicos de Jon Finch y Francesca Annis.


Fue la primera película que el director filmó después del horroroso asesinato de su esposa embarazada, Sharon Tate. Y no es menor el dato pues Polanski vuelca en esta película toda esa violencia que había vivido en carne propia. Excesos y opresión son las atmósferas dominantes de un filme que vale la pena buscar.


En 1982 el realizador húngaro Béla Tarr se probó en esta experiencia con un telefilme. Lo curioso de esta versión es que el director decidió hacer su película en dos planos solamente. El primero dura 5 minutos y el otro 67. Todo el filme se desarrolla en un único espacio y muchas evocaciones.


El experimento tiene su ránking. Es que el segundo plano de Tarr fue el más largo probado en la historia del cine hasta que llegó Alexandr Sokurov con su extraordinaria película “El arca rusa”, construida con un plano secuencia de 90 minutos.



Cómo será la versión de Joel Coen

Ya de entrada la rareza de esta película que rodará Joel Coen es que sea en solitario, sin su hermano como coequiper.


Según el sitio especializado IndieWire, la película se llama “The Tragedy of Macbeth” (“La tragedia de Macbeth”), y aunque no tiene todavía fecha de estreno se sabe que será a través de la productora A24 y pretenden terminarla a fines de este año.


Que sea A24 la que apuntala el proyecto ya entusiasma, porque esta casa de producción es la más interesante de los últimos años en materia de catálogo y curación: ”Midsommar”, “The Florida Project”, “El legado del diablo” y muchísimas joyas más provienen de esa usina.


McDormand dijo a Indie Wire que en esta versión de la obra de Shakespeare les impone “una presión en su ambición por conseguir la corona” en lo que sería “una última chance de obtener la gloria”.


Con estos datos prevemos que el proyecto será un drama virado hacia el suspenso, con un ritmo que estará acompañado por una banda sonora creada por el compositor Carter Burwell, quien ya trabajó junto a los hermanos Coen en “Educando a Arizona” (1987), “Barton Fink” (1991) y “El gran Lebowski” (1998), entre otros filmes.

14 vistas0 comentarios