“La directora” una fresca sorpresa que late en Netflix

Basta de darle rosca a lo que no amerita tanto. Nos referimos a la bastante poco convincente “El reino”, que estrenó Netflix en estos días y se ha convertido en suceso entre las audiencias. Basta de inflar lo que no lo merece y vamos a resaltar aquellos productos que valen el tránsito. Y “La directora", comedia protagonizada por Sandra Oh, es una de las más gratas sorpresas que ha entregado la plataforma en las últimas semanas (su estreno fue el 20 de agosto).


A diferencia de “El reino”, que quiebra el pacto de verosimilitud de un producto audiovisual que se postula “realista” en los andariveles del thriller, y tiene la ambición de postularse como hito en el género, “La directora” funciona en todos los niveles propositivos de la comedia y no tiene más intención que una pequeña: divertirnos dulcemente, sin dejar por ello de invitarnos a pensar y crear conciencia.



El casting es perfecto hasta en el último de sus personajes secundarios. La química entre todos ellos es calibradísima en los diálogos y situaciones de acción y reacción donde se encuentran.


Pero quien se parapeta en la cima de este cúmulo de seres adorables y falibles es Sandra Oh, que funge como protagonista y productora ejecutiva de la serie.


Con “La directora” la actriz retorna a las pantallas televisivas luego de su exitazo en “Killing Eve” (serie con la que ganó un premio SAG y un Globo de Oro). Y, de nuevo, como en esta celebrada producción, vuelve a encantarnos con sus fallas, aciertos y lógicas plenamente humanas y centradas en el universo de las mujeres.



En el caso de “La directora”, Sandra Oh interpreta a Ji-Yoon Kim. Es una profesora de literatura inglesa, descendiente de coreanos (nótese la contradicción lingüística) y madre soltera y adoptiva. La mujer es nombrada directora del Departamento de Literatura de la Universidad de Pembroke, donde antes daba clases y, de principio a fin de los ocho capítulos, tendrá que lidiar con las transas universitarias, los docentes a punto de jubilarse que ni piensan en cambiar una coma del programa que dictan hace 30 años, los jóvenes que quieren ascender o desbarrancan, la estructura machista y vertical que boicotea todas y cada una de sus decisiones, los alumnos que reclaman y se comportan como los del siglo XXI, su hijita adoptada que no le ahorra problemas, su papá que no quiere hablar el inglés y la soledad sensual en la que se encuentra.



Este cúmulo de situaciones sólidamente planteadas en los guiones (la actriz Amanda Peet debuta con esta serie como guionista, junto a Annie Wyman, y claramente tiene con qué seguir en estas lides), con chistes sutiles y elegantes, y apuntes de diálogos y relaciones de personajes encantadores hacen de “La directora” una serie disfrutable de principio a fin.

Y, aunque no hay anuncio al respecto, no sería de extrañar que se venga una nueva temporada a juzgar por los buenos resultados en sus pocos días de estreno.


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