"Maelstrom" de Denis Villeneuve: un rito de pasaje

A Denis Villeneuve, canadiense él, los públicos masivos lo reconocieron como maestro con esa película perfecta que es “La llegada”, protagonizada por Amy Adams. Pero él ya venía mostrando su valor como narrador único en el corazón de la industria con filmes como “El hombre duplicado”, con Jake Gyllenhaal; “La sospecha”, con Hugh Jackman y Gyllenhaal; y “Sicario” con Emily Blunt y Benicio del Toro.


Pero esta es la etapa de alta exposición en la industria, de pasos firmes en el mainstream más puro del talentoso realizador.


Antes de eso, cuando Canadá era para él el mundo, Villeneuve entregó prodigios a la producción cinematográfica.


Una fue “Incendies”, transposición infalible y de milimétrico suspenso que hizo para el cine de la obra teatral de Wajdi Mouawad, sobre los conflictos bélicos entre cristianos y musulmanes. Fue en 2010 y le valió entre muchísimos reconocimientos, la nominación a Mejor Película Extranjera para los Oscar.


"Maelstrom", de Denis Villeneuve.

Otra fue “Polytechnique” (2009), un sueño en blanco y negro que se vuelve pesadilla para narrar el horror que sucedió en la Escuela Politécnica de Montreal el 6 de diciembre de 1989: un hombre, a punta de pistola, entró en ese colegio para matar a la mayor cantidad de mujeres que pudiese alcanzar. Aquí Villeneuve hace gala de ese narrar manso que recorre sus películas y que vuelve aún más impactante el cruce entre docudrama y ficción.


Y hay otras más, varias, pero queremos centrarnos en la película que hoy te recomendamos: “Maelstrom” (2000), su segundo filme.


Denis Villeneuve es guionista y director en esta película que encuentra esos aires ensoñados que también caracterizan a “La llegada” o “Dune” (que acaba de estrenar en HBO Max y es una maravilla de punta a punta).


Pero magnificados, porque el realizador explora aquí ese concepto estético -y sus técnicas- que inauguró Luis Buñuel con “El perro andaluz”, y que llaman surrealismo: la captura del mundo real para convertirla en el de los sueños.


Un rito poético de pasaje. Eso es “Maelstrom” que cuenta con la estupenda fotografía de Pierre Desrochers y que nos cuenta que, a raíz de un accidente espantoso, una joven mujer entra en un profundo estado de depresión y caos interno.


Un drama psicológico que conquistó el corazón de los críticos y los programadores de festivales. También de aquellos que vieron el filme.



En “Maelstrom” ya están impresos todos los gestos estilísticos de Villeneuve: la elegancia, la inteligencia visual, los climas fascinantes e hipnóticos, la textura intrigante y la audacia.


Porque, vamos a decirlo: Denis Villeneuve es uno de los realizadores más interesantes de la alta industria de estos tiempos. Uno de los más personales y arriesgados.


Su cine se construye siempre en torno a esas atmósferas opresivas, inasibles y hasta lúgubres que rodean, bordean, impregnan a los personajes. Y lo interesante es que, al contrario de la oscuridad, Villeneuve se vale de “lo luminoso” para gestar esa disonancia visual que chirría en nuestros ánimos entre sus tonos fotográficos asépticos, sus ambientes brumosos.



En “Maelstrom” esta mujer de la trama atropella sin querer a un hombre, y este hecho desata el derrumbe. Pero es Villeneuve, y lo que parece despojado en primera instancia se vuelve espeso y complejo en cuanto vamos adentrándonos en los significados.


En esta película los símbolos (propios de las tácticas surrealistas para la construcción narrativa) se esparcen con naturalidad en la estructura del guión: el remolino, el agua, el pez...


Esta película de Villeneuve contiene en su seno la irreverencia de aquellos que, talentosos, se lanzan sin prejuicios a la tarea de crear.


¿Queda acaso alguna duda de que amamos a Denis Villeneuve y sus expansiones climáticas impredecibles? Es por ese motivo que te recomendamos este estreno de Mubi y todas y cada una de las películas que componen su corpus cinematográfico.

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