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"Pinocho de Guillermo del Toro" un prodigio que excede la anécdota porque es puro cine

Por estos días está viralizándose en las redes un video de Lucrecia Martel donde dice que el 90% de lo que hay en las plataformas no tiene ningún valor cinematográfico, y que se estimula a la gente a pensar que una película es sólo su argumento. Tiene razón. “Pinocho de Guillermo del Toro” es una de esas excepciones que confirman la regla.



La película del director mexicano, que pasó por nuestros cines unas semanas y ahora está disponible en Netflix, es una verdadera joya fílmica que tiene, incluso, hasta su sello de autor no solo en el título; asunto que comparte con el co-director del film que es Mark Gustafson: un realizador especialista en stop motion que ha fraguado hermosuras como el corto “Bride of Resistor”, y colaboró con ese otro prodigio que es “El fantástico Sr. Fox” de Wes Anderson.


Y es una joya fílmica por muchos motivos. El principal de ellos es su concepto cinematográfico. Porque “Pinocho” no tiene como pretensión convertirse en una versión más sobre el cuento de Carlo Collodi: para muestra de los derrapes basta con la que hizo Robert Zemeckis para Disney+. Muy por el contrario, del Toro se inspira en el argumento -solo eso- del escritor, y construye un universo narrativo, reflexivo y discursivo que se fuga de la anécdota para darle espesura, profundidad, para buscar relaciones contemporáneas a problemáticas actuales. Por todas estas razones es que se explica que sea un clásico literario su material fuente.



El argumento -al que alude Martel- es apenas la sinopsis de esta maravilla fílmica; que lo es porque excede al resumen de la trama (ésta apenas si cuenta para organizar el contenido).


En el “Pinocho de Guillermo del Toro” (y también de Gustafson) se pone a funcionar la idea de ese niño convertido en marioneta, en el contexto de una Italia en guerra y arrasada por el facismo, con un Mussolini construido a partir de la genial sátira visual, y donde los monstruos -como en todas las películas del mexicano- son puras decisiones humanas, dolores profundos y perversiones no dichas.



Pero hay más riesgos aún que se vuelven aciertos sólidos. Esta película es un musical (monumental el trabajo de Alexandre Desplat) protagonizado por marionetas convertidas en narración cinematográfica. El equilibrio narrativo entre canciones y situaciones de puro corte textual es tan fluido y natural que casi se vuelve imperceptible la inscripción de la idea en este género clásico de Hollywood.


El uso de la voz en off (de Ewan McGregor como Pepe Grillo) tiene tal pertinencia que lleva de la mano a los espectadores de una a otra acción. También se vuelve recurso imperceptible en este guion sin fisuras.


La anécdota mínima de un carpintero de pueblo que pierde a su hijo y, atravesado por el dolor, construye una marioneta que se vuelve mágicamente en hijo-sustituto, deriva en una sucesión de delirios visuales que son tan fantásticos, atrapantes y emotivos que no nos sueltan hasta el final.



Es una película para todo público pero tal vez los niños -como es el caso de obras como las de Hayao Miyazaki o las del mismo Anderson- se pierdan de toda la espesura dramática de este film. Porque, como en estos mismos casos que citamos, la belleza de la imagen, la banda sonora, las peripecias de los personajes son el iceberg de un alegato oscuro y durísimo de del Toro sobre los estragos humanos que deja la guerra (mismo asunto que nos hacen vibrar en “El laberinto del Fauno”).



En este film todo es importante, porque la animación en stop motion no tendría el mismo impacto si los personajes no tuviesen la voz de este elenco notable: Ewan McGregor (Pepe Grillo), David Bradley (Geppetto), Gregory Mann (Pinocho), Cate Blanchett (Spazzatura), Christoph Waltz (el ladino Volpe) y Tilda Swinton (el espíritu de la madera y la muerte).


Todos los nominados a los Globos de Oro

En este contexto, las otras películas de animación nominadas en los Globos de Oro (y favoritas para el Oscar 2023) tienen poca chance para competir con este prodigio cinematográfico que es “Pinocho de Guillermo del Toro”.


Entre estos filmes se cuentan la japonesa “Inu-ô”, de Masaaki Yuasa con los aires del Estudio Ghibli; “Marcel the Shell with Shoes On” de Dean Fleischer-Camp, una preciosidad visual para niños con la garantía de A24; “Gato con botas: El último deseo” de Joel Crawford, Januel Mercado para Dreamworks; y “Red” de Domee Shi, el nuevo tanque de Pixar.

Veremos qué pasa en la entrega de estos premios pero desde aquí, con una encendida recomendación para que la revisiten si ya la vieron, apostamos por esta obra extraordinaria que pergeñaron del Toro y Gustafson.



La ficha

”Pinocho de Guillermo del Toro” (Guillermo del Toro’s Pinocchio, Estados Unidos, 2022, 117 min.). Género: Animación/Musical. Dirección: Guillermo del Toro, Mark Gustafson. Guion: Guillermo del Toro, Patrick McHale. Música: Alexandre Desplat. Fotografía /Animación: Frank Passingham. Voces originales: Ewan McGregor, David Bradley, Gregory Mann, Finn Wolfhard, Cate Blanchett, John Turturro, Ron Perlman, Tim Blake Nelson, Burn Gorman, Christoph Waltz y Tilda Swinton. Disponible en: Netflix. Nuestra calificación: Excelente.

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